


Conclusión: La educación básica se convirtió en el indicador adelantado del mercado universitario. Aunque el problema no es inmediato, las tendencias demográficas y la reducción sostenida en matrícula comienzan a anticipar un escenario distinto para educación superior en la próxima década. La aparente estabilidad de licenciatura y el crecimiento del posgrado todavía están sostenidos por generaciones más numerosas y por una mayor permanencia en el sistema educativo. Sin embargo, conforme los grupos más pequeños avancen dentro del sistema, el entorno podría pasar de una etapa de crecimiento a otra con mayor competencia por estudiante. La pregunta ya no es únicamente ¿cuántos alumnos ingresarán a las universidades?, sino ¿qué instituciones estarán preparadas? para operar en un sistema con menor crecimiento demográfico, mayor presión competitiva y nuevas dinámicas de demanda educativa.

