Empresas mexicanas reportan dificultades para cubrir vacantes ante la incapacidad de los egresados para resolver problemas reales, señala estudio
El ecosistema laboral en México atraviesa una transformación profunda donde contar con un título universitario ya no garantiza el acceso inmediato a un empleo formal. Empresas de distintos sectores han comenzado a priorizar la experiencia práctica, las habilidades aplicadas y la capacidad de adaptación por encima de los conocimientos teóricos tradicionales.
De acuerdo con el reporte Future-Ready Talent. Lo que se busca en los egresados, elaborado por Tecmilenio en conjunto con la Asociación Mexicana en Dirección de Recursos Humanos (AMEDIRH) un recién egresado sin experiencia puede tardar entre seis y 12 meses en conseguir su primer empleo formal.
El estudio revela además que la tasa de desocupación juvenil alcanza el 5.4 por ciento, cifra que prácticamente duplica el promedio nacional y refleja la creciente desconexión entre las universidades y las necesidades reales de las empresas.
Mauricio Reynoso, director general de la AMEDIRH, explicó que el mercado laboral actual remunera la capacidad de resolver problemas y ejecutar tareas desde el primer día.
“El mercado laboral ya no paga sólo por saber; hoy se contrata y retribuye por la capacidad de ejecutar”, afirmó.
Ante este panorama, modelos educativos basados en experiencia aplicada comienzan a ganar terreno por ello se impulsan esquemas como el aprendizaje modular y apilable (MAPS) y la Formación Integrada al Trabajo (FIT), enfocados en combinar estudio y experiencia laboral desde la etapa universitaria.
Este sistema organiza la formación en bloques de competencias específicas que pueden acreditarse mediante certificaciones acumulables, permitiendo que los estudiantes desarrollen experiencia real antes de graduarse.